Tener un jefe no es recomendable para una óptima salud mental sugiere Paul Graham, gurú del emprendimiento y las nuevas tecnologías –doctor en Ciencias de la Computación en Harvard y creador de más de 450 start-ups-en su ensayo You weren´t meant to have a boss. Según él, después de trabajar con unos 200 emprendedores que se habían lanzado a fundar una empresa por su cuenta, notó una gran diferencia entre ellos y los que hacían el mismo trabajo, pero para grandes corporaciones. Graham aclara que no es que los fundadores de empresas start-ups sean exactamente más felices: “ellos son más felices en el sentido en que tu cuerpo es más feliz corriendo una carrera que sentado  en el sofá comiendo donas” -explica. El científico hace un paralelismo entre los leones que vio en su hábitat natural en sus viajes por África con los que observó en el zoológico: “Los leones salvajes parecían estar diez veces más vivos. Eran como animales diferentes. Sospecho que trabajar para uno mismo sienta mejor a los humanos de la misma manera que vivir en la selva sienta mejor a un predador de amplio rango como un león. La vida en el zoo es más fácil, pero no es para lo que estamos diseñados”.

¿Nos daña la “facilidad” de una oficina? Más versiones lo aseguran. En 2002 la National Recreation and Park Asocciation publicó un artículo con título algo alarmante: Boring Jobs Kill (Los trabajos aburridos matan) en el que menciona un estudio de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Texas  que indicó que los trabajadores que tenían empleos poco demandantes con poco control sobre el trabajo presentaban un riesgo 35 por ciento mayor de morir en un período de 10 años, que aquellos que tenían la oportunidad de tomar decisiones en trabajos desafiantes. (Sí, claro, hay excepciones. No, claro, no pienso que vaya a caerte un rayo fulminante o una desventura fatal tipo Final Destination por estar un tiempo en un cubículo).

Para Graham, el quid de la cuestión tiene que ver con la estructura de las corporaciones, grupos tan grandes como los que forman las empresas son antinaturales (de acuerdo a parámetros evolutivos) y cuanto más gente hay “por encima” de un empleado (jefes, subjefes, gerentes y “lics” varios) menos libertad –creativa, de decisión- se tiene.
Otras investigaciones en esta línea comparten estas premisas. Robert Sapolsky, una eminencia científica, profesor de biología y neurología en la Universidad de Stanford en California, autor de ¿Por qué las cebras no tienen úlcera?, estudió babuinos (que de acuerdo a él son un buen modelo para investigar este asunto), e indicó que cuanto más bajo se está en el nivel social, más estresado e infeliz se encuentra un individuo y peor es su salud. En la oficina, al revés de lo que se suele creer, quien más se estresa no es quién está en el puesto más alto, si no los subordinados. Según  Sapolsky, lo más estresante es tener mucha responsabilidad y poca autonomía.  Incluso un pequeño aumento en la capacidad de autodeterminación puede aportar una satisfacción muy grande.  Las investigaciones con humanos coinciden. Entre más de 10 mil funcionarios británicos se demostró que cuanto más abajo está alguien en una jerarquía laboral peor es su salud. Los expertos concluyeron que estos resultados no se debían a la falta de dinero o acceso a doctores y medicina, sino que era crucial la impotencia y la ausencia de la capacidad de decidir en diferentes asuntos o el momento del descanso.

 

*Este texto es un fragmento de Freelance, Guía práctica para una vida sin oficinas.

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