En los últimos días, con motivo el lanzamiento de #FreelanceTheBook varias personas se acercaron a contarme experiencias absurdas con el tema de los pagos: la preocupación número uno de los freelancers, la reja invisible que detiene a la mayoría de los que desean cambiarse a la independencia.

*Primer caso: J. me cuenta que la contratan a fin de año para un trabajo equis. Firma un contrato en el que no indican cuál será el adelanto “porque no están seguros del importe exacto” y al día siguiente le dicen que “siempre no”, que no habrá pagos hasta meses después. J., desesperada por no tener otro ingreso en el momento, hace el trabajo igual, pasa fiestas austeras y llorosas, aún no le pagan.

*Segundo caso: T. relata que equis reconocidísima organización mundial la contrata para un asesoramiento muy trabajoso. Lo hace incluso en días de fiesta y a la hora de los pagos, cuando pide asistencia para llenar los múltiples formularios engorrosos le contestan con un seco “sigue las instrucciones”, cosa que “el sistema” no permite. Otra vez: aún no le pagan.

*Tercer caso: un escándalo, casi 300 freelancers que trabajaron para la Secretaría de Educación Pública de México no han cobrado el trabajo realizado hace más de dos años. No firmaron contrato.

Podría escribir mis propias y variadas experiencias al respecto. Aquella rubia tonta que perdía los recibos, no los metía a tiempo y me decía que “yo era la única que me quejaba” (también era “la única” a la que los lectores le mandaban cartas, bitch).  Aquella otra revista de psicoanalistas que hablan por la radio, cobran más de mil pesos la consulta pero no pagan a sus colaboradores y borran sus reclamos del muro de Facebook.  En fin, que ejemplos abundan, pero en realidad no hacen falta tantos, todos los que estamos en esto sabemos cómo es.

La Freelancers Union en Estados Unidos ha denunciado que según sus encuestas, a 7 de cada 10 freelancers no les han pagado NADA  al menos una vez en su vida laboral y ha empezado la campaña #Freelanceisntfree .

Parece que hubiera que pagar un plus por ser freelancer y que, mansos, debiéramos aceptar que siempre sea el cliente quién ponga unilateralmente la cifra, el modo y el día en que se pagará, bajo la amenaza implícita de que si no lo hacemos vendrá un colega más bara o menos puntilloso y lo hará él. (Cosa que por supuesto, sucede).

Mi propuesta es:

NO HACERLO.

ROMPER EL PATRÓN.

Y aquí me explico:

Es como con las relaciones. Aceptar un trabajo que no valora tu tiempo y experiencia es como andar con un patán (o patana), como salir con un grosero que no te respeta o te maltrata.

En el caso de que alguien te contrate en nómina  no aceptarías que te paguen cuando se les da la gana. ¿Por qué aceptarlo como freelance?

¿Por qué deberías apoyar con tu tiempo y tu oficio el proyecto de alguien a quien no le importa tu seguridad y tu bienestar?

Y no me vengan con la frase “políticas de la empresa”. Las empresas están compuestas de personas que toman decisiones, no son entes abstractos.

Y #heteaquí el quid de la cuestión:

El cambio no va a empezar con ellos –porque les conviene, porque están acostumbrados, porque no les importa, o porque en el mejor de los casos, llevan una vida de privilegio y no tienen “mala intención” pero no entienden el problema.

El cambio va a empezar con nosotros diciendo NO cuando algo es inaceptable.

Y pasar 3, 4 meses después de hacer un trabajo sin cobrar es inaceptable, no importa lo que te hayan hecho creer.

So: Para mí, las claves para empezar a cambiar son:

1) Revisar claridad y formalidad desde ANTES de comprometerse 

Ser MUY MUY claros  a la hora de preguntar cuánto, cómo y cuándo se cobra un trabajo, cómo es el procedimiento, con quién hay que hablar, en qué fechas. Pedirlo por escrito. Hay que perder el miedo a negociar y la pena de hablar de dinero.

Si es una cifra importante no aceptar trabajar sin adelantos ni contrato.

Si es posible, averiguar qué saben colegas respecto a la formalidad de la empresa que pide tus servicios.

2) Despatanizar la cartera de clientes

Algunos dirán que si te pones tan exigente  “te vas a quedar sin nada”, como las tías que te recomiendan que te quedes con uno que ni te gusta para no terminar “vistiendo santos”.

No es mi vivencia  ni la de otras personas consultadas. De acuerdo a mi experiencia, EN TODOS LOS ÁMBITOS cuanto más te valoras más te valoran. Si dices no a cuestiones injustas dejas la puerta abierta a las justas.
Cuando investigué para #FreelanceTheBook, por ejemplo, me pregunté si valía la pena denunciar a un cliente que no pagaba. Me preocupaba el “qué dirán” y que me catalogaran como quejosa, conflictiva. Seguramente alguien sí pensó esas cosas sobre mí, pero justo habrá sido el tipo de empresa, persona o asignación que no me convenía atraer. Otros, en cambio, me apoyaron y al invitarme a un trabajo se apresuraron ellos a contarme que la situación sería justa y formal.

A veces hay traspiés. Pero incluso en la época de vacas flacas prefiero bajar mis gastos al mínimo que trabajar para patanes.

No alimentes (ni financies) patanes. Y si la dueña de una empresa anda en vestiditos de 2 mil dólares mientras a ti te paga en 90 días luego de rellenar formularios kafkianos…es un poco una patana.

3) En casos extremos, planea

Entiendo que a veces las situaciones son duras  y uno puede sentirse “entre la espada y la pared”, al borde de la ruina al decir que no o quedarse sin un encargo, cliente o trabajo determinado. Pero incluso si aceptas algo injusto porque crees que  “no te queda otra” EN ESE MISMO INSTANTE puedes empezar a planear y actuar en consecuencia para no verte más en esa situación. Guarda al menos una hora al día para elaborar una estrategia que te saque del lugar de “víctima de las circunstancias” . Escribe a prospectos, averigua que más podrías saber o aprender para generar otros ingresos, busca salidas y toma decisiones ad hoc. De eso también se trata #FreelanceTheBook.

¿Qué opinan? ¿Se animan a despatanizar su lista de clientes?

*En el capítulo 5 “No hagan esto en sus casas” escribo sobre los errores más comunes del freelancer y en el Bonus Track “Freelance Rico, Freelance Pobre” reviso el arte del pricing o cómo ponerle precio a tu trabajo. Puedes encontrarlo aquí)

*imagen: freelancerunion.org

 

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